N° 31 ¿Qué con la espiritualidad?

Noticia editorial

Es frecuente encontrar publicaciones que, una vez que se han planteado una pregunta y que han intentado responderla suponen que el asunto ha quedado saldado. Es quizá la influencia de la inmediatez de la noticia. Pero ciertas interrogaciones—afortunadamente— se renuevan por variedad de razones, entre otras, por algún “descubrimiento”, por otra publicación o, más simplemente, porque ésa es su dialéctica: primero aparece una afirmación y luego procede —una vez más— la pregunta.

Tal es el caso de la cuestión de la espiritualidad en el análisis. La interrogación fue planteada hace algunos años, y aunque la reflexión que suscitó despertó muchos acercamientos de todo tipo, no por eso ha encontrado una respuesta “definitiva” o, incluso, “definitoria”. Ahora, nos topamos de nuevo con la pregunta por vía, ahora, de Foucault, cuya presencia se hace cada vez más decidida en nuestro quehacer, tanto reflexivo como práctico.

Eso nos ha obligado, de alguna manera, a procurar localizar los puntos de concurrencia entre la reflexión foucaultiana y la analítica (tal como esta entrega lo muestra), en la medida en que muchos de los textos que componen el número son producto de ese encuentro que, en su apariencia, no sería tan obvio.

El ejemplar de TEXTOS DE me cayó el veinte  que en esta ocasión acompaña nuestro número es un raro relato de Robert Louis Stevenson que, alejándose de sus géneros favoritos: el de aventuras o el fantástico, por ejemplo, nos expone un “estudio” del carácter humano, tal como el que, en ocasiones, estamos en posición de escuchar, respecto a lo que constituye una “mentira” o a la postura de quien quiere creer una. La versión de La historia de una mentira que ahora ofrecemos de esta singular “ficción” es fruto de una nueva traducción.

Como ilustración de portada y adorno de nuestra revista, reproducimos una obra de la artista plástica mexicana Sabrina Villaseñor, quien encuentra en los mitos y leyendas y arqueología mexicana una inspiración que no deja de asombrar. La obra que gentilmente nos ha proporcionado en esta ocasión se llama Sierpe I. Muchas gracias.