a cargo de Jean Allouch
Organizado por

Viernes 29, sábado 30 y domingo 31 de octubre de 2010
En el Auditorio del Tecnológico de Monterrey
Campus Ciudad de México
Calle del Puente # 222- esq. Periférico Sur.
Col. Ejidos de Huipulco, Tlalpan 14380 México, D.F.
Argumento:
Dios no está muerto del todo, los mejores lo atestiguan, comenzando por Nietzsche, el anunciador de Su muerte (de hecho, de su asesinato por Kant). ¿Cuáles son, entonces, sus avatares contemporáneos, aquellos en los que su presencia y su incidencia dependerían de otro registro que el de una nueva idolatría? Y, ¿no es de esos avatares de lo que se trata en Freud, desde el padre de la horda primitiva hasta Moisés y el monoteísmo y, en Lacan, con este padre convertido en nombre?
Se apostará a que la indicación lacaniana según la cual se podría prescindir de suponer este Nombre-del-Padre, a condición de servirse de él,1 no es ubicable más que respecto de la cuestión de lo que queda de Dios después de su “muerte”. ¿No es esto mismo lo que Lacan convoca diciendo que un psicoanálisis logrado “prueba”, sí, prueba, que se puede prescindir de este Nombre-del-Padre, reconocido como Dios en esa oportunidad? ¿Sería entonces la muerte de Dios lo que efectuaría un psicoanálisis logrado?
A falta de haber esclarecido la relación del análisis —y especialmente la de Jacques Lacan— con el catolicismo (Freud sin embargo se consagró a ello forjando su gran relato de una historia del espíritu), esta enigmática indicación, en tanto que ella misma cuestiona la hipótesis del inconsciente, permanece inoperante.
Se liquidará esta hipoteca. Más aún cuando la cuestión es de actualidad: a un nuevo pensamiento católico en Francia no le falta apropiarse de Lacan, por lo menos de un cierto Lacan, el enarbolado por Marc-Marie Lacan —Marc-François luego de su entrada con los Benedictinos.
Teorema será la apertura, Pasolini no estuvo menos advertido que Jacques Lacan sobre el hecho de que no se ha terminado con Dios tan fácilmente como lo pretende un ateísmo de pura pendejada.2
Traducción del francés por Lucía Rangel.
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- He aquí la cita precisa: “La hipótesis del inconsciente, como subraya Freud, sólo puede sostenerse si se supone el Nombre-del-Padre. Suponer el Nombre-del-Padre, ciertamente, es Dios. Por eso, si el psicoanálisis prospera, prueba además que se puede prescindir del Nombre-del-Padre. Se puede prescindir de él con la condición de utilizarlo”. Cfr. Jacques Lacan, Le Sinthome, abril 13 de 1976. [La traducción corresponde a la versión de Paidós, p. 133].
-
Esta última palabra tomada de Lacan diciendo: “aún más pendejos que aquellos que no creyeron en Dios”.
Bobliografia
-
Jean-Cristophe Bailly, Adiós. Ensayo sobre la muerte de los dioses, JGH editores, México, 1998.
- Marc-François Lacan, Dieu n’est pas un assureur. Œuvres 1, Anthropologie et psychanalyse, Albin Michel, París, 2010.
- Pier Paolo Pasolini, Teorema, tr. Enrique Pezzoni, Edhasa, Madrid, 2005. Véase también la película Teorema en DVD o accesando a ella en internet.
- Bernard Sichère, L’Être et le Divin, Gallimard, París, 2008.
- Barbara Stiegler, Nietzsche et la critique de la chair. Dionysos, Ariane, le Christ, PUF, París, 2005.
- Mayette Viltard, “Pasolini, Moravia, una muerte sin cualidades”, Litoral, N° 30: Las comunidades electivas I. ¿Nuevos modos de subjetivación?, Edelp, Córdoba, 2000.
- Littoral, N° 41: Sa sainteté le symptôme. [Algunos de los artículos que conforman este número se encuentran traducidos al español en Litoral, N° 20: Su santidad el síntoma, Edelp, Córdoba, octubre de 1995].
Jacques
Lacan,
hasta
el
final,
tomó
en
serio
la
religión
Extractos
en
forma
de
confetis
Noviembre
13
de
1973:
La
religión
no
está
próxima
a
su
fin.
Y
esto
nos
pone,
a
los
analistas,
del
mismo
lado.
Diciembre
11
de
1973: Lo
que
no
hace
sino
uno:
la
religión
y
el
arte.
Me
excuso
ante
los
artistas
si
la
cosa
les
llega:
ellos
no
valen
más
que
la
religión.
El
cristianismo,
los
coge.
Es
la
verdadera
religión.
Es
lo
verdadero
en
la
religión.
Cuando
menos
vale
la
pena
interesarse
por
eso.
Abril
9
de
1974:
La
verdad,
mis
buenos
amigos,
conduce
a
la
religión.
Y
como
es
la
verdadera,
justamente
por
eso
habría
que
sacar
algo
de
ello
para
el
saber.
Mayo
21
de
1974:
Tal
es
el
partido
que
toman
religión
y
metafísica
que
en
esto
se
encuentran
del
mismo
lado:
se
dan
la
mano
en
cuanto
a
la
suposición
de
que
ellas
ordenan
al
ser.
Diciembre
17
de
1974:
La religión reprime este hecho, que no es verdadero que Dios sea solamente, si puedo decir, lo que Voltaire creía férreamente. Ella dice que él ex-siste, que es la ex-sistencia por excelencia, es decir que, en suma, él es la represión en persona, es incluso la persona supuesta a la represión. Dios no es otra cosa que lo que hace que, a partir del lenguaje, no podría establecerse relaciones entre sexuados. ¿Dónde está Dios ahí adentro? Jamás he dicho que esté en el lenguaje.
Freud no cree en Dios porque opera en su línea, como testimonia el polvo que nos arroja a los ojos para moisizarnos [hacer de cada uno un “yo[moi]”, y también colocar a cada uno en la continuación de Moisés].
Febrero
18
de
1975:
El
deseo
del
hombre
es
el
infierno,
y
muy
precisamente
en
cuanto
que
¡es
el
infierno
lo
que
le
falta!
Mayo
17
de
1977:
Todo
lo
que
se
enuncia
hasta
el
presente
como
ciencia
está
suspendido
a
la
idea
de
Dios.
La
ciencia
y
la
religión
van
muy
bien
juntas.
¡Es
un
Dieu-lire!
Pero
eso
no
presume
ningún
despertar.
Felizmente
hay
un
agujero.
Marzo
18
de
1980:
Sepan
que
el
sentido
religioso
va
a
hacer
un
boom del
que
no
tienen
ni
idea.
Porque
la
religión
es
la
morada
original
del
sentido.
Ahí
intento
ir
en
contra,
para
que
el
psicoanálisis
no
sea
una
religión,
como
tiende
a
ello
irresistiblemente.
Julio
12
de
1980: La
relación
figurada
de
la
Madona
es
más
compleja
de
lo
que
se
piensa.
Por
cierto
que
se
soporta
mal.
Eso
me
preocupa.
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