Las transiciones de Abby Stein— Jaime Ruíz Noé

Las transiciones de Abby Stein
Jaime Ruíz Noé

El primer acto de Abby, la primera de sus transiciones fue abandonar la comunidad ultraortodoxa, es decir, salirse del camino que el grupo asume como el verdadero, el único correcto. Esta primera transición puede situarse como un movimiento de separación radical de lo que ella era hasta entonces, una ruptura en su trayectoria existencial, un acontecimiento que efectúa un corte en su vida y que, a su vez, incide en su entorno cercano. […] El segundo acto de Abby fue su segunda transición, la de género. Después de enterarse que no era la única persona en el mundo cuyo género no correspondía a su sexo (lo que describió en su libro bajo la noción de “disforia de género”), la primera de sus transiciones cobró un sentido distinto: se trataba únicamente del primer movimiento para llevar a cabo esa segunda transición, pues esta última sólo podía acontecer fuera de la comunidad que la vio nacer. Un efecto retroactivo que puede ser leído en una cita de Baal Shem Tov, rabino fundador del jasidismo, y que Abby retoma como epígrafe de su libro: “Déjame caer si tengo que caer. El ser en el que me convertiré me atrapará”