Me cayó el veinte


La ¿caída?

Manuel Hernández García

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Los dibujos de Lacan en este seminario, bastante enigmáticos al principio, se aclaran si son tomados como indicaciones de armado de un objeto. Aunque dispersos, todos los pasos necesarios están presentes.

Ahora bien, al armar el objeto hemos podido mostrar que las “lenguas” sobre las que Lacan escribe “síntoma” e “inhibición” en esta presentación, son el resultado de armar el borromeo con superficies, pero en tercera dimensión, es decir, incluyendo un agujero. Ahora se hace manifiesto un problema de escritura. Cuando Lacan presenta la “puesta en plano” del borromeo, puede escribir en todos lados...

O como hace en La troisième:

Es que en la puesta en plano del borromeo, es posible escribir en todos los campos dibujados, pues está en dos dimensiones, es una representación del nudo. En cambio, al haber fabricado el objeto con las superficies en tres dimensiones, de inmediato nos topamos con el Real, pues es posible escribir sobre las lenguas, en tanto superficies, pero es imposible escribir sobre los agujeros. Para escribir algo, es indispensable tener por soporte una superficie. Ahora bien: el nudo, el nudo real, sólo existe en tres dimensiones. Recordemos el objetivo que Lacan tenía en La troisième, es decir, inmediatamente antes de comenzar a dictar RSI: “Me es necesario sostener esta tercera por el real que ella comporta”.[16] Es exactamente lo que produce la fabricación del objeto aquí presentado, pues la tercera dimensión con sus agujeros implica un real: es imposible escribir en todos lados, puesto que existe el agujero. Ahí no hay manera de escribir ni J(F), ni a, ni ninguna otra cosa.

En un momento algo posterior de su recorrido, Lacan se preguntará qué es un verdadero agujero y qué es un falso agujero. Aquí, en RSI, ya hay un esbozo de esta cuestión, pues ha localizado en el centro del borromeo un punto que es irreductible, lo que él llamó la esencia misma del borromeo.

El paso de dos a tres dimensiones del nudo, al ir de la puesta en plano al objeto real, ha impuesto un límite infranqueable para la escritura y por lo tanto un límite de su función en la práctica analítica. No todo lo que sucede en un psicoanálisis es abordable por la escritura, en el sentido de la letra como estructura localizada del significante.[17]

Si es imposible escribir ahí donde hay agujero, en cambio es posible escribir ahí donde lalengua hace superficie. Con esta constatación, en 1975, ¿no asistimos a un momento de viraje en la práctica del psicoanálisis?

No todo en la práctica analítica depende de la escritura de lalengua, hay algo que va más allá, a saber, el acto. Por eso suscribo la afirmación de que “el acto realiza algo a lo cual el lenguaje no puede de ninguna manera acceder”.[18] La fabricación del nudo real implica una serie de acciones concretas. Quien arma el nudo se tiene que implicar él mismo; ¿cómo?, abriendo la puerta al no-saber en la operación; cortando, contando, pegando, sometiéndose al objeto y, sobre todo... equivocándose. “Meter ahí la pata”, como dice Lacan en La troisième, hablando de Real, Simbólico e Imaginario. Tropezarse con los propios pies es inevitable y no es tan grave, dice, siempre y cuando se cumpla cierta condición...

***

II.     La esfera

Si ustedes llegan a verdaderamente leer lo que hay en esta puesta en plano del nudo borromeo, pienso que obtendrían [ce serait là dans la main vous toper] algo que puede serles tan útil como la simple distinción del real, del simbólico y del imaginario.[19]

Palabras finales de La troisième

¿Habremos leído realmente lo que hay en la puesta en plano del nudo borromeo? Esa respuesta le toca darla al lector después de haber intentado él mismo las operaciones aquí propuestas. En cambio, a partir de que hemos franqueado el paso de dos a tres dimensiones, se abren una serie de consecuencias de las que es importante dar cuenta.

¿Por qué es relevante estudiar al borromeo cambiando de dimensión? Una razón está dada por Lacan cuando señala que: “El ser que habla está siempre, en algún lugar, mal situado entre dos y tres di-mensiones”.[20] Ya no parece un despropósito decir que el borromeo es el nudo del ser hablante que oscila entre el dos y el tres.

Las consecuencias del cambio de dimensión van muy lejos.

Es claro que si no hay goce del Otro como tal, es decir, que no hay garante ubicable en el goce del cuerpo del Otro que haga que gozar del Otro exista; aquí es el ejemplo más manifiesto del agujero, de lo que no se soporta más que por el objeto a mismo.[21]

El goce del Otro es un agujero que se sostiene por el objeto a.

Así, en RSI tenemos, por un lado, el goce del Otro que no existe, un agujero cuyo único soporte es el objeto a... momento... ¿un objeto que es el soporte de un agujero? Esta afirmación de Lacan, o es un contrasentido, o amerita un despliegue. Como estamos ya advertidos de que el objeto a y la falta fálica (-j) tienen alguna relación, optaremos, de nuevo, por intentar aclarar la cuestión a través de cierto recorrido.

El objeto a, decía Lacan en 1967, obtura la hiancia fálica bajo la forma del objeto pregenital.[22] De ahí la importancia de que ese mismo 21 de enero de 1975, Lacan le de al borromeo el soporte de una esfera, pues ese día identifica explícitamente al objeto a con esa estructura topológica.

Al tomar las cosas a partir de mi a minúscula, no es por una conjunción necesaria que encadene el a minúscula con él mismo para hacer bola, por el hecho de que el a minúscula bajo otras formas, excepto que él no tiene forma, pero que es pensable de manera dominante oralmente o también, si puedo decir, cagalmente. El factor común del objeto a minúscula, es estar ligado con los orificios del cuerpo; y ¿cuál es la incidencia del hecho de que ojo y oreja sean orificios tanto sobre el hecho de que la percepción sea para ambos esferoidal?[23]

Un orificio está definido por la falta de una esfera, al menos en cuanto a la mirada y la voz; el seno y las heces presentan menos dificultades para concebirse como esferas. Entonces Lacan va a hacer una presentación del borromeo sostenido por una esfera o asphère, como había dicho en L’étourdit[24], específicamente en forma de esfera armillar.[25]

¿Qué es una esfera armillar? En el siglo III a. C., además del cálculo del tamaño de la Tierra que le valió la inmortalidad, Eratóstenes halló, con bastante aproximación, la inclinación de la eclíptica respecto al ecuador, e inventó la esfera armillar, o armilar, que es un aparato constituido por varios círculos correspondientes a los de la esfera celeste en cuyo centro se representa la Tierra por una bola.[26]

En el centro de la cuestión está esa bola que es la Tierra para Eratóstenes, y el objeto a en un análisis.

Ahora bien, en el borromeo puesto en plano, Lacan ha puesto al objeto a en el centro, es decir, en donde se intersectan R,S,I...

...mientras que J(A) está en la intersección de Real e Imaginario, sens en la intersección de Simbólico e Imaginario y J(F) en la intersección de Simbólico y Real. El tratamiento de diagrama de Venn que tiene esta presentación hace que el objeto a “pertenezca” a los tres registros, mientras que los demás campos “pertenecen” sólo a dos.

Como vimos, el paso del borromeo a tres dimensiones hacía imposible escribir en los agujeros, pero sí en las lenguas. La presentación en tres dimensiones del borromeo sostenido por una esfera parece prometer una nueva posibilidad de escribir los campos, pues la esfera es una superficie. ¿Será posible escribir en ella? ¿Si en el centro del borromeo no hay un agujero sino una esfera será posible localizar y escribir al goce del Otro?

 

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[16] Jacques Lacan, La troisième, op. cit., p. 1547.

[17] Jacques Lacan, "La Instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud", Escritos I, Siglo XXI, México, 1987, p. 481.

[18] Jean Allouch, La sombra de tu perro. Discurso psicoanalítico, discurso lesbiano, tr. Silvio Mattoni, El cuenco de plata, Ediciones Literales, 2004, p. 43.

[19] Jacques Lacan, La troisième, op. cit., p. 1559.

[20] Jacques Lacan, RSI, op. cit., 13 de enero de 1975.

[21]Ibid., 21 de enero de 1975.

[22]Jacques Lacan, “Proposition du 9 octobre…”, Scilicet 1, Seuil, París, 1968, p. 23.

[23] Jacques Lacan, RSI, op. cit., 21 de enero de 1975.

[24] Jacques Lacan, “ L’étourdit”, Scilicet N° 4, Seuil, París, 1973, p. 42, disponible en www.ecole-lacanienne.net, Pas-tout Lacan, p. 1346.

[25] Jacques Lacan, RSI, op. cit., 11 de marzo de 1975.

[26] Información obtenida el 7 de noviembre de 2005 del sitio web “Taller de astronomía grupo Alpha”,
   http://www.educared.net/concurso/571/P%C3%A1ginas/erat%C3%B3stenes.htm