Nº 51 Puntos de fragilidad
ISSN: 2007-2791
219 páginas
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Noticia editorial

Hace algunos años, Jean Allouch publicó el artículo “Fragilités de l’analyse” (2014) en el número 800–801 de la revista Critique, el cual llevaba por título Où est passée la psychanalyse ?, y que bien podría trasladarse al español como “¿Dónde se metió el psicoanálisis?”. En la introducción a dicho número se mencionaba que el psicoanálisis había conocido días mejores, mientras que ahora estaba siendo interrogado y criticado por muy diversos flancos. Ante dichos cuestionamientos, lejos de salir en su defensa exaltando sus “virtudes”, Allouch prefirió poner el acento en otro lugar: su fragilidad, la del análisis, sí, pero también la del analista.

Así, ante la pretendida solidez de una nosografía anclada en la psiquiatría, la supuesta garantía que ofrecerían las instituciones —el Estado, la Universidad, los Colegios—, el cierre de fronteras ante la “amenaza” de cualquier tipo de injerencia externa, la apelación a una medida común que diluya la singularidad o el confortable recurso a lo psi, Allouch apostaba por ciertos puntos de fragilidad que condensaba en cinco negativas: sin nosografía, sin garantía, sin fronteras, sin común, sin psi. Su escrito no se sumaba a un veredicto pesimista. Más bien, se procuraba como un recordatorio: el análisis solo se encuentra allí donde habita su fragilidad. Un texto que, sin duda, ha tenido resonancias en muchos de sus lectores. 

Una primera traducción al español de este artículo apareció en el número 29 de y, más recientemente, la revista ñácate puso en circulación una nueva versión en línea. Asimismo, hacia finales de 2025, la École lacanienne de psychanalyse organizó en Córdoba, Argentina, un coloquio centrado en dicho texto para interrogarse a propósito de su vigencia. El presente número reúne algunos artículos que surgieron de las intervenciones que allí se presentaron, junto con otros que, en conjunto, prolongan, desplazan o ponen en tensión los planteamientos de Allouch. 

Los diez textos reunidos en el cuerpo principal —algunos ensayísticos, otros narrativos y testimoniales, incluso poéticos y evocativos— se han dispuesto a la manera de un entramado: cada uno se enlaza con el siguiente a partir de determinados puntos, dando forma a un tejido compuesto de hilos diversos, pero también de nudos, de enredos y con algunos agujeros. Esta diversidad de estilos responde a la variedad de temas que aquí se abordan: desde la perturbación de pernepsi —ese ternario que condensa perversión, neurosis y psicosis— hasta la vitalidad de lo neutro, pasando por la intransmisibilidad del psicoanálisis, la cuestión de la formación del analista, así como las porosidades del campo freudiano con otros ámbitos, tales como el judicial, el cinematográfico o el literario. 

A propósito de este último, la sección “Vía literaria” se compone de un texto del escritor Patrick Autréaux, en el que narra su propio recorrido desde el terreno de la psiquiatría hacia la literatura. Este tránsito se produjo solo después de haber atravesado una experiencia límite, tras haberse salvado de un cáncer que, al principio, le fue diagnosticado como terminal. El texto de Autréaux no se reduce a relatar un cambio de vocación, sino que da cuenta de una experiencia de la fragilidad vivida en carne propia, misma que propició un cambio subjetivo frente al saber y al misterio irreductible de la vida. 

“La delicada función del secretario” incluye un texto de Paola Behetti que, en lugar de limitarse a una abstención activa frente a la demanda nosográfica, propone una operación precisa: extraer, separar e independizar el escrito de Juan Todamoni del artículo psiquiátrico que, publicado en Uruguay en 1938, lo encasillaba como prueba de un “racionalismo mórbido”. Lo que en ese contexto aparecía formateado por la psicopatología de la época, Behetti lo presenta como un testimonio escrito que oscila entre lo literario y lo filosófico, donde se da cuenta de una transformación subjetiva. Al transcribirlo en calidad de secretaria del alienado, Behetti busca que el campo freudiano pueda recibirlo de otro modo. 

El número incluye, además, la sección “La extrañeza de un final”, que reúne algunas de las intervenciones que se presentaron durante la actividad del mismo nombre que tuvo lugar en Monterrey, México, la cual estuvo dedicada al trabajo de Juana Inés Ayala. Para quienes no le conocieron, Ayala formó parte del consejo de redacción de durante casi quince años e impulsó de manera notable la (imposible) transmisión el psicoanálisis lacaniano en Monterrey. Los textos que aquí publicamos sirven no solo como un merecido homenaje, sino que ponen de manifiesto algo de su estilo de trabajo, las inquietudes y cuestionamientos que se hizo en torno a varios tópicos, además de la huella que dejó en las personas que fueron cercanas a ella. 

El número cierra, finalmente, con dos secciones. En esta ocasión, “Escritos de La Interzona MVD” reúne dos textos a propósito del más reciente libro de Gloria Leff, El análisis se ejerce en neutro: actualidad de István Hollós, así como del propio libro de este psicoanalista húngaro cuya segunda muerte fue puesta en suspenso gracias a la recuperación que Leff ha venido haciendo de su trabajo, en especial con la locura. Por último, la sección “Lecturas” incluye un texto que pone en relación algunas consideraciones de Jean Allouch a propósito del duelo y el trabajo artístico de Gabriela Liffschitz, tal como este ha sido recientemente retomado por José Assandri. 

Se acompaña este número del libro El rabino y el psicoanalista. La exigencia de interpretación de Delphine Horvilleur, publicado en la colección TEXTOS DE . Invitada a impartir una conferencia en el hospital de Sainte–Anne, la escritora y rabina entreteje, con humor y erudición, algunos hilos que atraviesan el ejercicio de interpretación de textos tanto en el judaísmo como en el psicoanálisis. No sin matizar, sin embargo, que quizás no sean exactamente sinónimos y que la lectura resume aún mejor aquello de lo que se trata en ambas tradiciones: un arte del remendar que deja siempre un agujero, una falta, algo que permanece incompleto. La edición incluye un epílogo de Jean Allouch, un breve comentario surgido de la lectura que hizo de las palabras de Horvilleur y en el cual algo del orden de la fragilidad —del equívoco significante, de la errata que se escabulle a través de las letras— también se puso en juego. 

Finalmente, para nuestra portada de este número se ha recurrido al diseño sintético “Un crepúsculo en velo” (2024), y agradecemos muy especialmente a Iliana Arzoz la posibilidad de contar con su trabajo. 


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